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La obesidad relevará al tabaquismo como causa de cáncer

Los oncólogos estadounidenses advierten sobre uno de los factores de riesgo de cáncer que más rápido está avanzando. En realidad son dos: obesidad y sobrepeso. Ambos se perfilan como antesala del cáncer por su capacidad de aumentar el riesgo, pero es que además hacen que la respuesta a los tratamientos sea peor. En la primera reunión convocada por la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO) con motivo de su encuentro anual, una de las presentaciones destacadas tenía como objeto de estudio una estrategia para la pérdida de peso. De hecho, el trabajo, elegido entre los más de 5.500 que se presentan en esta edición del congreso, combina el lema de esta convocatoria y la iniciativa para reducir la obesidad y, con ello, el riesgo de cáncer.

El pronóstico del cáncer mejora constantemente gracias al desarrollo de nuevos tratamientos, pero tanto el número de casos de la enfermedad como el de personas con obesidad y sobrepeso llevan años sin dejar de aumentar. La obesidad y el sobrepeso incrementan el riesgo de numerosas enfermedades (cardiovasculares y metabólicas), y también las probabilidades de desarrollar cáncer. Según ASCO, la obesidad está tomando el relevo al consumo de tabaco como principal causa prevenible de cáncer. Más de 40.000 diagnósticos al año están relacionados con el sobrepeso y la obesidad, y el ambas condiciones desempeñan un papel en un porcentaje que oscila entre el 15% y el 20% de la mortalidad por cáncer (en todos sus tipos).

El tema que ASCO ha elegido en su encuentro cumbre es Alianza con los pacientes: la piedra angular de la atención y la investigación en cáncer, y de su mano va una intervención terapéutica destacada en el encuentro. Se trata de un estudio que evalúa la eficacia de realizar llamadas telefónicas a pacientes con cáncer de mama para ofrecer consejo, información y educación sobre la importancia de mantener un peso saludable.

Elisabeth Ann Comen, experta de ASCO, ha explicado en ese primer encuentro que es sabido cómo el sobrepeso incrementa el riesgo de cáncer de mama y de, una vez tratado, el cáncer vuelva. “Aún no sabemos si la pérdida de peso puede revertir esos efectos y ofrecer mejoras en cuanto a resultados en salud; en cualquier escenario, adelgazar es un reto, como objetivo, y es difícil mantener el peso cuando se alcanza esa meta”, ha afirmado.

El estudio en cuestión demuestra que una formación y atención continuada por teléfono, “una estrategia más accesible y coste-eficiente que los programas presenciales”, puede ayudar de forma significativa a los pacientes con cáncer de mama a perder peso a lo largo de un año, y funciona con diferentes perfiles y grupos de población. Comen ha añadido: “Esperamos con muchas ganas datos a largo plazo para ver si la reducción del peso corporal acabará redundando en mejores resultados en salud para estas personas”. En este trabajo, denominado BWEL (del inglés Breast Cancer Weight Loss) se logró que unos 1.600 participantes perdieran peso con esta estrategia, un logro que se vio en todos los grupos de edad y grupos étnicos. En todos los subgrupos, la pérdida de peso fue más acusada entre quienes seguían el programa de atención telefónica. Jennifer A. Ligibel, catedrática de medicina en el Instituto Dana Farber y autora del trabajo, ha dicho: “Este estudio proporciona evidencia convincente de que las intervenciones para la pérdida de peso pueden alcanzar el éxito en poblaciones diversas de pacientes con cáncer de mama. El próximo paso será determinar si esa pérdida de peso tiene como resultado menores tasas de recurrencia -reaparición del cáncer tras el tratamiento- y mortalidad. Si nuestro ensayo arroja resultados positivos en ese ámbito, tendrá implicaciones aún mayores, demostrando que la pérdida de peso debería ser parte de la atención habitual que se proporciona a las personas con cáncer y a quienes han superado la enfermedad”. Los investigadores del estudio BWEL analizaron a una población de pacientes con sobrepeso y obesidad con cáncer de mama (del tipo -HER2) en fases II y III. Los requisitos para ser incluido eran haber pasado por quimioterapia y radiación, y cuyo diagnóstico se había establecido al menos 14 meses antes de comenzar el plan de adelgazamiento.

Aunque ahora este estudio haya sido destacado en la antesala de la celebración del congreso, la investigación sobre la relación entre obesidad y cáncer ha ido aumentando de forma acusada en los últimos años. Siguen conociéndose nuevos datos continuamente, y “aunque no se ha podido establecer una relación entre el riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer y la obesidad, lo que las últimas investigaciones apuntan es que el riesgo de desarrollar y fallecer debido los tipos más frecuentes de cáncer es mayor en las personas obesas”, indica esta sociedad científica. Además, la obesidad va asociada con peores resultados terapéuticos, incluyendo una mayor probabilidad de recaídas y mortalidad por cáncer en general. Los datos son particularmente contundentes en cáncer de mama, próstata y colorrectal, pero hay nuevas evidencias que apuntan a esta enfermedad como factor de mal pronóstico en otros, incluyendo la leucemia infantil.

Por otro lado, pasarse de peso hace que quienes hayan superado un cáncer vean aumentado su riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas, cerebrovasculares y diabetes, además de ser más vulnerables en términos de desarrollar otro tipo de cáncer distinto al que ya se trató con éxito.

Cuando se trata de cáncer de mama, incluso en los casos diagnosticados en fases iniciales, que son los que tienen mejor pronóstico, el riesgo de mortalidad se eleva un 33% (para mortalidad por cáncer y mortalidad por cualquier causa). Esta observación se ha validado tanto en mujeres premenopáusicas como en el periodo tras la menopausia. Cuando se han comparado los tratamientos por familias de fármacos (antraciclinas, taxanos e inhibidores de la aromatasa), los resultados son peores para individuos obesos, “lo que sugiere que los malos resultados en casos de obesidad no guardan relación con el tipo de tratamiento que se haya recibido en cada paciente”, advierten los expertos de ASCO.